lunes, 9 de abril de 2018

Fragmentos de terror... EL PORTAHUESOS


Toda leyenda merece su debido respeto...


EL PORTAHUESOS 



I

— Algunos le dicen “el llevahuesos” —dijo Fercho enseñándoles el celular—, aunque su verdadero nombre es el Portahuesos…

  Irma se hizo para atrás, a pesar de que la imagen parecía sacada de una película de Disney, no dejaba de inquietarla. En ella se veía a un ser humanoide, con piernas y brazos muy largos; Sus únicos atuendos eran unas bermudas y un sombrero café. A pesar de lo flaco de sus extremidades, tenía una prominente barriga. Iba arrastrando un saco lleno de huesos y ese ser raro parecía estar viendo a Irma, sonriente bajo su sombrero.

  >> Los huesos que lleva en su saco son para alimentar a todos los demonios que habitan el tercer círculo del infierno, el de la gula. Y esa es su penitencia, pues dicen que si no logra llevar la suficiente cantidad para todos, será él la comida de las entidades que queden hambrientas.




lunes, 19 de marzo de 2018

Fragmentos de terror.... MEDIDAS EXTREMAS


Una madre hace lo que sea por la educación de sus hija... lo que sea...


MEDIDAS EXTREMAS 


Las medidas habían tenido que ser extremas, ella no lo hubiera querido así, le dolía, en verdad le dolía hacerle todo eso a su hija pero no tenía opción.

  La adolescencia y juventud le había llegado a su pequeña antes de lo previsto, y con ello las tentaciones. Todo había comenzado en la computadora y las redes sociales: invitaciones y amigos nuevos. Susana, su hija, empezó a mostrar interés por los chicos, en una ocasión tuvo la osadía de decirle que le gustaba un chico desconocido de 20 años. Esa vez aquella situación rebasó su paciencia y como buena madre, tuvo que corregirla con una bofetada. También la estuvo vigilando los días siguientes mientras hacia su tarea en el ordenador, todo pareció ir bien durante dos semanas, entonces más confiada, volvió a dejar a su hija sola. Hasta que un día la descubrió de nuevo metida en las redes sociales, entonces estalló y aparte de azotarla media hora, le quitó la computadora. Se encargó de hacer una carta a los profesores indicándoles que por causas de fuerza mayor su hija no podría llevar sus tareas hechas en la computadora y las estaría llevando a mano. 




lunes, 5 de marzo de 2018

Fragmentos de terror... LA CASITA DEL ARBOL


Todos queremos una casita bajo un árbol y un cofre mágico...



LA CASITA DEL ARBOL 


I

Se quedaron viéndola pasmados un buen rato, más que como si fuera la estructura más perfecta de este siglo, como si fuera una creación divina, como si Dios hubiese bajado con sus arquitectos celestiales y hubieran echado manos a la obra con las maderas usadas que le habían comprado a Don Elías con sus cinco meses de ahorros. También el dinero les alcanzó para los clavos, la pintura (un bote empezado que el vecino les remató en veinte pesos), y los costosos honorarios del carpintero de la colonia por los detalles y la escalera colgante para poder subir. Después de que acabaron con su “octava maravilla del mundo” llevaron una mesa de plástico y cuatro sillas chicas que usaba Iris para jugar al té. Gil por su lado, llevó unos posters y varias barritas de chocolate que pusieron en su improvisado locker (una caja de cartón). Necesitaban más arreglos y detalles que irían afinando con el tiempo y con más recursos. Por lo pronto su casita de árbol era el sitio perfecto para sus reuniones y juegos.

  Carlos que era el hermano mayor, se encargó de cerrar la puerta de la casa, era ya tarde y tenían que ir a cenar. Tenía 13 años, usaba braquets y por su edad, el acné empezaba a ser su fiel compañero en su rostro. Su mamá los esperaba con conchas y chocolate caliente, ya mañana irían a la escuela y por la tarde volverían a su emporio. Aun no le ponían nombre pero era una de las prioridades máximas en la agenda para el día de mañana. Iris (la única de los tres con letra legible) se encargaría de hacer el nombre en una tabla que colgarían en la entrada. 





lunes, 29 de enero de 2018

Fragmentos de terror... MIS TRES DERECHOS



Una ley que sería muy interesante...



Mis tres derechos 

Era la ley más maravillosa que jamás se hubiera creado. Consistía en darle el derecho a cualquier ciudadano de poder matar en toda su vida a tres personas. Suena muy descabellado pero créeme que si tú tuvieras derecho a esa misma ley, la amarías. Hay demasiada gente bastarda que no merece vivir, así de simple. Si uno lo pensaba con detenimiento esos tres derechos podían aligerarle a uno la vida. Mucha gente había ya llegado a vieja y nunca los había usado ni pensaba hacerlo. De esa gente se podría decir que fueron unos panes de dios que nunca se pelearon con nadie, o más bien, yo diría que no tuvieron las agallas para usarlos, no es fácil tener los huevos para usar estos tres privilegios. A mí la primera vez que usé un derecho, me costó hacerlo y estuve a punto de arrepentirme, pues no es fácil quitarle la vida a alguien, aunque lo odies. Yo maté a un tipo de la universidad que me robó a mi novia, la muy perra lo prefirió a él y yo tuve que asesinarlo. No lo hice enseguida y esperé sabiamente hasta que anunciaron su boda un año después; así acabé con su vida y ella pagó el dejarme por ese imbécil. 






lunes, 22 de enero de 2018

Fragmentos de terror... FRIO








FRIO 



Tengo frio, demasiado frio. Mis manos se empiezan a poner heladas, de hecho mis dedos están blancos y casi ya no los puedo mover, me he sentado sobre las pocas maderas que he encontrado en este cuarto, aunque el clima es tan monstruoso que no me sirve de mucho, y peor aún por que el techo está en muy mal estado y tiene grandes orificios que dejan entrar más el viento. Ya he revisado bien cada rincón de este lugar y lo único de provecho que he encontrado es un desarmador y un martillo. Llevo aquí más de tres horas y puedo oír como la tormenta sopla con una furia desenfrenada. Tengo que salir y buscar un lugar cálido o moriré de hipotermia. Y en todo este lapso, he tenido mucho tiempo de reflexionar, de cuestionar mi vida y cuestionar a Dios. ¿Acaso yo soy merecedor de tan cruel destino? Yo que toda mi vida he sido buen trabajador, esposo y padre, ¿cómo ahora tengo que estar encerrando con un frío atroz y sin saber si afuera estarán esperándome para cazarme? Esos designios divinos no se me hacen justos y tengo muchas ganas de arrancarme la cruz que traigo en mi pecho, pero no lo he hecho; no por falta de valor, sino porque quizá después de todo sigo creyendo en que Dios me sacará de todo esto.









lunes, 8 de enero de 2018

Fragmentos de terror... LA SEDUCCIÓN

A veces la seducción es difícil de evitar...




LA SEDUCCIÓN



Avance por el pasillo y la vi. Llevaba puesto un diminuto vestido blanco y su caminar era lento y trabado, sobre su mano sostenía un cuchillo de carnicero, era lo bastante grande como para masacrarme. Recorrí con mi mente todas mis opciones, pero no tenía más que ver si podía esquivarla y evitar mi fin.

  Se siguió acercando con pasos lentos y forzados, como un bebe que está aprendiendo a caminar. En su pausado andar la observé con detenimiento y pude ir apreciándola mejor: su cabello era tan largo que le llegaba por debajo de las caderas, su corto vestido le entallaba unas hermosas y largas piernas; y a pesar de que su rostro estaba cubierto por vendas ensangrentadas, la parte que se apreciaba de su rostro era hermosa. Inclusive el escote de su ropa le dejaba ver dos pequeños y juguetones senos. Entonces contra todo pronóstico dejé de sentir miedo y tuve una fuerte erección.
Y no sé si ella lo haya percibido y eso haya salvado mi vida, pero la mujer asesina llegó hasta mí y cuando yo esperaba sentir la primera cuchillada en mi torso, en su lugar sentí una de sus manos acariciándome mi entrepierna. 




lunes, 4 de diciembre de 2017

Fragmentos de terror... CHEQUE EN BLANCO.


Con un cheque en blanco se pueden hacer tantas cosas...


CHEQUE EN BLANCO 



   — Eso que me pide usted, señor Mendieta, es imposible —le dijo el administrador del cementerio, con una de sus manos señalaba el croquis del lugar y con la otra se limpiaba el sudor de su frente—. Ya antes se lo había dicho mi empleado, no podemos brindarle un lugar tan grande como el que quiere.

   — Señor…

   — López, señor López.

   — Muy bien, señor López, hablemos claro. ¿Cuánto quiere por darme ese espacio?

   — No es cuestión de dinero. Yo sé que usted es una persona muy adinerada y no sería problema pagar por nuestros servicios; la cuestión y espero lo entienda —se acercó hacia el señor Mendieta dejando el mapa—, no hay ya espacios para ello. Los muertos se han vuelto un problema nacional, ya no hay donde enterrarlos, por eso los que estamos en este giro promovemos tanto las cremaciones. Lo más que le podría ofrecer sería un mausoleo familiar con espacio para seis gavetas. No más, no hay espacios.